¿Por qué se me va la rodilla hacia atrás?: Genu recurvatum
¿Qué es el genu recurvatum y por qué aparece?
El genu recurvatum es una hiperextensión de la rodilla. O dicho de otra forma, es cuando la rodilla se va más allá de la línea recta que forma la pierna al estar de pie. En lugar de quedar en vertical, la articulación se vence hacia atrás, generando un arco inverso poco natural.
No es lo mismo en un niño de 4 años que en un adulto de 50. En los más pequeños puede tener un componente fisiológico (es decir, normal en su desarrollo), pero en adultos suele ser señal de algo que no funciona del todo bien: desequilibrio muscular, lesiones antiguas mal curadas, pie plano sin tratar, debilidad en el cuádriceps, hiperlaxitud o incluso secuelas neurológicas.
¿Por qué se me va la rodilla hacia atrás?
No hay una sola causa, pero hay factores que se repiten mucho:
- Debilidad muscular: si el cuádriceps está flojo, o el glúteo no sujeta bien la cadera, la rodilla paga las consecuencias.
- Problemas de control motor: la rodilla actúa como bisagra. Si el cerebro no regula bien ese movimiento (como en casos post-ictus o de daño neurológico), aparece el recurvatum.
- Ligamentos distendidos: personas con hiperlaxitud o que han sufrido esguinces repetidos pueden presentar rodillas inestables.
- Descompensaciones biomecánicas: un pie plano o una pierna más larga que otra puede alterar toda la cadena.
- Errores posturales crónicos: pasar muchas horas de pie, mal repartido el peso, con tendencia a bloquear la rodilla, también pasa factura.
¿Duele el genu recurvatum?
No al principio. Pero sí puede dar:
- Dolor en la parte posterior de la rodilla
- Molestias articulares difusas
- Dolor rotuliano
- Fatiga al caminar o al estar mucho tiempo de pie
- Sensación de inestabilidad, sobre todo en bajadas o escaleras
En deportistas puede generar problemas al correr o saltar. En personas mayores, puede favorecer caídas.
¿Se puede corregir el genu recurvatum?
Sí, pero no siempre de forma completa. Todo depende de la causa, del tiempo que lleva el problema, de la edad y del estado general de la persona. Hay varias opciones:
- Reeducación postural
- Fortalecimiento de musculatura clave (cuádriceps, isquiotibiales, glúteos)
- Trabajo propioceptivo
- Uso de plantillas personalizadas (sobre todo si hay pie plano)
- Y en muchos casos, uso de rodilleras con control de extensión de la rodilla
¿Qué son las rodilleras con control de extensión?
Son ortesis que limitan cuánto se puede extender la rodilla. No te obligan a mantener la pierna doblada, pero sí evitan que se pase del punto que la daña.
Aquí es donde entran dos nombres que suelen escucharse en consulta:
Rodillera D50 vs Defiance: ¿cuál es mejor?
Muchos pacientes llegan preguntando: «¿Me pongo la D50 o la Defiance?». Y la respuesta no es única. Vamos por partes.
- Es una rodillera con control de extensión, diseñada para limitar el recurvatum sin inmovilizar completamente.
- Tiene articulaciones laterales y suele permitir un ajuste bastante preciso del ángulo.
- Es más asequible que otras opciones, más ligera y cómoda para el uso diario.
- Recomendable para casos moderados, para uso prolongado o preventivo.
- Hablamos de una ortesis de mayor nivel: una rodillera funcional, personalizada, muchas veces hecha a medida mediante escaneo 3D.
- Se usa en casos más complejos: deportistas, lesiones ligamentarias severas, genu recurvatum asociado a inestabilidad importante.
- Su precio es mucho más alto, y no es de venta libre.
¿Cuál es mejor?
Depende. La Defiance es más avanzada, pero eso no significa que la D50 no sirva. De hecho, para muchos pacientes, la D50 es más que suficiente y mucho más práctica. Lo importante es que sea valorado por un profesional ortopédico o un rehabilitador con experiencia. Comprar una rodillera por Internet sin saber lo que se necesita es tirar el dinero.
¿Las cubre la Seguridad Social?
- Algunas rodilleras están incluidas en el catálogo de prestaciones ortoprotésicas del Sistema Nacional de Salud (el famoso catálogo del “vademécum de ortesis”).
- En ese caso, el paciente paga una parte (copago), y el resto lo cubre la Seguridad Social.
- Pero necesitas prescripción médica y tramitarlo en una ortopedia acreditada.
Y ojo: no todas las comunidades autónomas tienen el mismo procedimiento, ni cubren los mismos modelos. Así que conviene informarse bien.
¿Y si soy deportista?
En ese caso, la elección cambia. El genu recurvatum puede alterar la biomecánica del gesto deportivo y generar sobrecargas. Aquí, a veces la rodillera Defiance sí se justifica, sobre todo si hay antecedentes de lesiones de ligamento cruzado o problemas meniscales.
También hay opciones más ligeras para entrenamientos, como las rodilleras con control dinámico de extensión que permiten cierta libertad sin dejar la rodilla desprotegida.
¿Qué pasa si no hago nada?
A corto plazo, puede que no notes gran cosa. Pero a medio-largo plazo, el recurvatum mantenido puede:
- Provocar degeneración articular (artrosis precoz)
- Aumentar la sobrecarga sobre meniscos y ligamentos
- Descompensar la cadera y la espalda
- Generar dolores posturales difíciles de tratar
Por eso, cuanto antes se actúe, mejor. No hace falta llegar a un cuadro grave para tomar medidas.
Tratamiento integral: más que una rodillera
Usar una rodillera con control de extensión (como la D50 o la Defiance) es una ayuda, pero no una solución mágica. El tratamiento siempre es multifactorial:
- Evaluación biomecánica: para entender el origen del recurvatum.
- Ejercicios de fortalecimiento y control: supervisados por un fisioterapeuta.
- Ortesis personalizadas: valoradas por un técnico ortopédico.
- Plantillas, si hay dismetría o alteraciones del pie.
- Seguimiento clínico: para ir ajustando el tratamiento en función de la evolución.
¿Y los niños con recurvatum?
En niños pequeños, a veces es fisiológico y no requiere tratamiento. Pero si se mantiene más allá de los 7-8 años, o hay antecedentes familiares, hiperlaxitud generalizada, o se combina con pie plano severo, conviene intervenir. En estos casos, las ortesis infantiles o los ejercicios pueden marcar la diferencia.
¿Existe cirugía para el genu recurvatum?
Sí, pero es el último recurso. Solo se plantea si hay deformidad ósea, secuelas neurológicas graves o dolor crónico invalidante. Lo habitual es tratar el problema por medios conservadores, con buenos resultados.
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