Alarga al máximo la vida útil de tu silla de ruedas eléctrica

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Alarga al máximo la vida útil de tu silla de ruedas eléctrica

Somos perfectamente conscientes de que adquirir sillas de ruedas eléctricas supone un importante desembolso económico. Por eso, queremos ayudarte a alargar su vida útil al máximo y sacarles todo el rendimiento posible. 

Una silla de ruedas eléctrica o un scooter son herramientas clave para las personas con problemas de movilidad y su meta no es otra que procurar el mayor grado de autonomía posible. 

Para que nos dure el máximo tiempo posible en las mejores condiciones hemos de respetar una pautas de cuidado y mantenimiento elementales. Una forma de evitar recambios y reparaciones innecesarios. 

Es normal que a los clientes de Ortopedia Plaza les asalten dudas como cuál es el mantenimiento que necesita una silla de ruedas eléctrica o cada cuánto tiempo hay que revisar el funcionamiento de su scooter. En ambos casos respetaremos prácticamente la misma rutina de mantenimiento ya que sus componentes mecánicos son muy similares

Lógicamente, lo primero es leer con atención el manual de mantenimiento del fabricante. De todos modos, hay pautas que son comunes a todos lo modelos. Por ejemplo, tanto en el caso de las sillas como los scooters, hay que tener especial cuidado con el agua. Cualquier parte que se haya mojado y no sequemos correctamente se deteriorará rápidamente originando serios daños en los componentes electrónicos. Para evitarlo, podemos usar fundas protectoras para el scooter cuando no lo usemos. Tampoco podemos dejar la silla de ruedas en el baño ya que el vapor es perjudicial. Por eso, a la hora de limpiarla, mejor hacerlo con un trapo ligeramente humedecido y nunca mojado. Para las partes eléctricas, mejor un trapo seco.

Cuidados diarios

Además de por higiene, para mantener en buen estado algunos componentes es esencial interiorizar una rutina concreta de limpieza. Por ejemplo, retiraremos con un pañuelo los restos de suciedad y polvo que hayan podido quedar en armazón y en los ejes de las ruedas. Con especial atención a las ruedas delanteras ya que es donde más residuos se acumulan. Si hay partes desmontables, es mejor quitarlas para limpiarlas. 

Si mientras se esté usando la silla el usuario percibe algún movimiento o ruido extraño al girar, puede tratarse de alguna tuerca floja, un cojinete gastado o un eje dañado. Hemos de revisar el estado de las ruedas neumáticas y comprobar si la presión de la cámara es la adecuada. Al igual que con los coches, es importante revisar la profundidad del dibujo. Si está demasiado gastado, el agarre a la superficie será menor y, en consecuencia, se reducirá la seguridad. 

De forma periódica habrá que revisar además el apoya-brazos para cerciorarnos de que adopta todas sus posiciones correctamente. También es clave de cara a la seguridad verificar el estado del antivuelco para comprobar que no esté flojo o alguna parte esté suelta o gastada. 

De forma esporádica revisaremos algunos tornillos como los de las ruedas, reposabrazos o reposapiés. Se trata de evitar que se suelten totalmente y que acabe por romperse la pieza en cuestión. Si ves alguna grieta en el chasis de la silla de ruedas, no te preocupes porque la mayoría se pueden soldar sin problema.

Por último, hemos de prestar especial atención al desgaste del asiento y respaldo. Si la tela está rasgada o la espuma demasiada hundida, puede verse afectada la comodidad y provocar úlceras por presión.

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